DUNHILL

HISTORIA Y MITO

(INTRODUCCION)

 

¡Dunhill!. Ah sí, la marca que anuncia Jude Law.


Fue la respuesta que recibí hace algunos días cuando comentaba algo sobre Alfred Dunhill.


Afortunadamente, para otros –entre los que me cuento-, el apellido Dunhill evoca algo más que una línea de boutique.

Evoca la imagen de un hombre sobrio, de mirada reflexiva, elegantemente vestido y que refinada y decididamente empuña una pipa recta.

La historia de Alfred Dunhill comienza en 1893, cuando a sus 21 años comenzó a trabajar en la tienda propiedad de su padre en Euston Road, en la que vendían arneses y equipo para los carruajes de aquella época.

Cuenta la leyenda que Alfred Dunhill se percató que el futuro de la empresa se encontraba en el negocio del automóvil. Por lo que rápidamente cambió el giro de la tienda paterna, para dedicarlo en lo sucesivo a la venta de accesorios para los automóviles.


Era el año de 1900, un nuevo siglo despuntaba y con él la historia del brezo despertaba a una vida de gloria.

En la renovada tienda "Dunhill Motorities", se vendían todo tipo de objetos relacionados con los autos, tales como: espejos, faros, relojes para el tablero, bocinas, lámparas, maleteros, gabardinas, cascos, abrigos de cuero, hasta cestas para el tradicional pic-nic y una infinidad de accesorios para el vehículo y para el conductor y sus acompañantes.

También vendía unos artículos muy especiales de su invención como los"sungoggles" (lentes para sol) ¡Vaya invento!. Así como los famosos y legendarios “Bobby Finder Goggles”, algo así como “lentes caza poli” (eran unos goggles con binoculares integrados para poder ver si había algún policía a lo largo del camino).


Cuenta la leyenda que la idea de los “Bobby Finder Goggles” se le ocurrió a Alfred Dunhill, un día que lo multaron por exceso de velocidad, iba nada más y nada menos que a la super velocidad de 22.5 millas por hora. Alfred no se dio cuenta que había un policía en el camino, así que lo pasó a toda velocidad y bueno tuvo que pagar una multa de una libra.


El lema del negocio condensaba la idea de su fundador "Everything for the motor", en una traducción libre era algo así como “todo para su auto, menos el motor”.


Corría el año de 1904, cuando un cliente entró a la tienda "Dunhill Motorities" quejándose de que era imposible fumar su pipa mientras conducía su automóvil. El viento hacia volar la braza hacia su finísimo tweed. Otra versión de la historia cuenta, que la queja consistía en que el viento apagaba su pipa.


En fin, sea una u otra, Alfred Dunhill, no desaprovechó la oportunidad, le ofreció a su cliente diseñar una pipa especial. Para ese tiempo el buen Alfred ya contaba con una bien ganada reputación de inventor.


La suerte estaba hechada, así nació la hoy famosa y legendaria pipa “windshield”, patentada el 21 de noviembre de 1904, bajo el número 25,261.

Se trataba de una pipa recta, tipo billar, cuyo cazoleta era más alta en su parte frontal, de tal manera que formaba un borde parabrisa.


Dunhill la comercializó describiéndola como la pipa ideal para conducir, velear, andar en bici, hacer deporte y fumarla todo el día.


Más de 100 años después, podemos comprobar que el invento de Alfred Dunhill, la pipa Windshield, no es muy útil contra el viento. Pero, lo que sí hemos podido comprobar, es que los dos meses que toma fabricar una pipa Dunhill, mediante un proceso mayormente artesanal, tienen como consecuencia una grata fumada y esto se debe a la excelente calidad del brezo y esmerado diseño.

En efecto, Dunhill logró identificar que clase de brezo funciona mejor para cada tipo de terminado de pipa.

 

(Continuará)