CUANDO FUMO MI PIPA.
(BWV 515 Y 515ª)
Por José Joaquín Herrera V.
Audio aquí.
INTRODUCCIÓN: ¡PUFF, PUFF, PUFF!.
Cuantas veces hemos escuchado que para encender una pipa, se requiere hacerlo en dos pasos o etapas. El primero consistente en quemar toda la superficie del tabaco para formar una “costra” de ceniza y el segundo para encender propiamente la carga mediante la aplicación de la llama a toda la superficie del tabaco o al centro de ella, mediante rápidas y rítmicas bocanadas[1] : ¡puff, puff, puff!
Y es precisamente, este momento del onomatopéyico ¡puff! y de la tranquilidad del fumar en pipa, que se encuentra magistralmente descrito en una pieza musical de Johann Sebastian Bach.
EL CUADERNO DE ANNA MAGDALENA BACH.
Dicha pieza se encuentra, en dos versiones, en un manuscrito llamado “El Cuaderno de Anna Magdalena Bach”, que data del año de 1725. [2]
Anna Magdalena Wülken, fue la segunda esposa de Johann Sebastian Bach. Contaba con veinte años de edad cuando contrajo matrimonio con el Maestro, un 3 de diciembre de 1721, en la ciudad de Köthen.
Anna Magdalena, amaba la música y de hecho tenía buenos conocimientos musicales. Su padre fue un reputado músico y ella misma se desempeñó como cantante en la corte de Köthen.
El Cuaderno o “Pequeño libro” data de la época en que los Bach, vivían en la ciudad de Leipzig, en donde Johann Sebastian desempeñaba el puesto de Kantor de la Iglesia de Santo Tomás.
El libro fue un regalo de cumpleaños que Johann Sebastian hizo a su esposa Anna Magdalena en el año de 1725.
Este bello cuaderno debió ser algo muy significativo para los esposos Bach, es una muestra de intimidad conyugal y familiar.
Todo en él constituye un cariñoso detalle, desde su factura, las frases escritas en él y desde luego la música.
La portada del Cuaderno es de elegante color verde, cuenta con bordes dorados en sus hojas, así como un hermoso listón rojo.
En la portada aparecen escritas con letra dorada las iniciales de Anna Magdalena
y el año en que le fue obsequiado el ejemplar:
“A M B”
“1725”
A las iniciales se les añadió con tinta en letra manuscrita “nna agdel. ach”, a fin de formar el nombre de la esposa de Bach.
Se ha especulado que la letra corresponde a alguno de sus hijos, muy probablemente a Philip Emanuel Bach.
El Cuaderno es un “diario” de vida, en donde en lugar de describir Anna Magdalena sus sentimientos con palabras, lo hace con música.
El Cuaderno inicia con dos largas partitas en la menor y mi menor escritas
por el propio Johann Sebastian Bach. [3]
La parte central del Büchlein se debe a la propia Anna Magdalena, quien anotó las piezas que le eran muy significativas.
El Cuaderno registra un periodo de tiempo, de vivencias de la familia Bach, de cerca de 20 años. [4]
En su mayoría las obras que contiene son danzas, marchas, arias, polonesas, minuetos, gavotas o canciones.
No cabe duda que el uso de este Cuaderno era absolutamente familiar. Por este motivo, las obras anotadas en él no señalan al autor y a veces ni siquiera consignan el nombre de la pieza, ya que los mismos eran bien conocidos por los Bach.
Este registro de la intimidad familiar, nos ha sido legado milagrosamente, fue una fortuna el que no se haya perdido en el tiempo.
El manuscrito es obra de la propia mano de Anna Magdalena Bach, aunque también se encuentra la escritura de Johann Sebastian Bach o la de sus hijos Johann Christian y Carl Philipp Emanuel.
El misterio se hace presente, ya que en el Cuaderno encontramos algunas obras cuya caligrafía no se ha identificado plenamente aún. No sabemos quien las escribió.
Las piezas que contiene el Cuaderno son verdaderas obras maestras, además de las que son autoría de Johann Sebastian Bach, se han identificado otras de Carl Philipp Emanuel Bach [5], George Böhm, Gottfried Heinrich Stölzel, Johann Adolph Hasse, Christian Petzold y François Couperin.
También se encuentran algunas cuyo autor desconocemos o que presumiblemente son arreglos de canciones que eran populares en aquella época.
En dicha colección de obras musicales, aparece una obra llamada “So oft ich meine Tabackspfeife”, que puede significar “Cuan semejante soy a mi pipa”, “Tan a menudo como mi pipa” (a mi me gusta la libre traducción: “Cuando fumo mi pipa”). Pero este enunciado, en realidad es la primera frase de un poema titulado: “Erbauliche Gedanken eines Tabakrauchers” (Pensamientos edificantes de un fumador de tabaco), por lo que este último es el nombre correcto del aria.
LA PIEZA.
En el folio 68 del Cuaderno aparece la palabra “aria”, escrita por una mano no identificada (la letra no corresponde a la caligrafía de Anna Magdalena ni a la de Johann Sebastián Bach), para denominar una pieza escrita en la tonalidad de re menor.
En las ediciones del Cuaderno, dicha aria se identifica con el número XXa., y en el catálogo de las obras de Johann Sebastian Bach se le asignó el número BWV 515.
LA OTRA VERSIÓN.
En el folio contiguo del Cuaderno, aparece escrita una versión de la pieza anterior, identificada como XXb. y que ostenta en el catálogo el número BWV 515ª.
Esta versión fue transportada a la tonalidad de sol menor y a diferencia de la XXa., no tiene título ni nombre alguno.
Pero lo maravilloso, es que a esta versión, se le ha añadido
la letra de un poema y la parte del bajo ha sido completamente reelaborada.
Cabe señalar que el bajo no está cifrado.

Es
evidente que esta versión fue transportada a la tonalidad de sol menor,
a fin de que pudiera ser cantada por Anna Magdalena Bach, de quien se cuenta
tenía un registro de mezzosoprano.[6]
ALGUNAS NOTAS.
La gran pregunta es si Johann Sebastian Bach, es el autor de la música y letra de “Erbauliche Gedanken eines Tabakrauchers.
La mayoría de las opiniones coinciden en señalar que la primera versión, es decir, la XXa. (BWV 515), fue compuesta por Johann Gottfried Heinrich Bach, el primer hijo del matrimonio de Johann Sebastian Bach con Anna Magdalena.
Los investigadores señalan que la caligrafía musical de esta primera versión de la pieza, no corresponde a la de Anna Magdalena Bach, ni tampoco a la del propio Johann Sebastián Bach.
Asímismo, afirman que la caligrafía de la segunda versión, es decir, de la XXb. (BWV 515ª), llamada “So oft ich meine Tabackspfeife”, corresponde a la mano de Anna Magdalena Bach –ella misma la copió- y que la letra del poema, así como la parte del bajo continuo corresponden a la autoría y mano del propio Johann Sebastian Bach.
Por el contrario otros investigadores opinan que tanto la voz superior y la letra del poema, corresponden a la caligrafía de Anna Magdalena y que la parte inferior, o sea, la del bajo corresponde a la de Johann Sebastian Bach. [7]
Es evidente que la composición era muy del gusto de Anna Magdalena, ya que ella misma la copió, transportándola dos tonos y medio arriba, ¡quería cantarla!
Sin embargo, otros investigadores, opinan que no existe ningún dato que pueda atribuir la autoría de la letra de este poema a Johann Sebastian Bach, ni la música a su hijo.
Para ellos se trata de una canción que seguramente era muy popular en aquellos años y que alguno de los hijos de Bach anotó en el Cuaderno.
El hecho de que hubiera sido una tonada popular, no nos debe de extrañar, puesto que las canciones sobre el tabaco, gozaban del favor popular en aquellos tiempos. El tabaco estaba de moda.
Como ejemplos de canciones populares sobre el tabaco tenemos:
-“Come, sirrah Jack, ho!” de Thomas Weelkes (1575-1623).
-“Ale and Tobacco” de Thomas Ravenscroft (1590-1633) –su título me encanta-.
-La soberbia “Tobacco, Tobacco” del gran Tobías Hume (1569-1645).
-La solemne “Tobacco´s but and indian weed”.
- O las referencias musicales de Lully al tabaco.[8]
Convencionalmente se afirma que la pieza pudo ser arreglada (transportada) por Johann Sebastian Bach en los años de 1733-1734, que la música y letra son de autor anónimo y que el título de la canción que obra catalogada como BWV 515ª es “Erbauliche Gedanken eines Tabackrauchers” (Pensamientos edificantes de un fumador de pipa).
UN BREVE ANÁLISIS Y VOLUTAS DE HUMO.

Es importante señalar que esta versión es únicamente instrumental, no tiene letra. Su estructura es un poco más sencilla que la XXb.
La pieza marcada con el número XXb. (515a del catálogo), fue transportada a la tonalidad de sol menor.
En ella, la parte del bajo continuo ha sido ricamente elaborada, muy probablemente fue escrita para cello y cuenta con la letra de un poema: es una canción. También está escrita en compás de tres cuartos y consta de dos partes.
La letra de la canción es una reflexión sobre la vida, mediante la alegoría del placer de fumar en pipa, son los pensamientos edificantes de un fumador de pipa. [9]
En esta serena meditación sobre lo efímero del hombre y su obra, cual humo en el aire, Johann Sebastian Bach, sin ánimo pesimista alguno, afirma: mi vida es como la pipa. ¡Qué bella metáfora!
En ambas versiones cada parte de la obra consta de ocho compases y con su respectiva repetición hacen un gran total de 32 compases. La simetría es perfecta: 16 compases en cada parte del aria.[10]
A continuación hago unos breves comentarios sobre la VERSION EN RE MENOR:
Su primera parte, está compuesta en la relativa mayor, es decir, en la tonalidad de fa mayor.
Esta pequeña cantata -delicioso minueto[11] - comienza con tres notas en re (sexto grado), con un ritmo muy marcado, casi marcial: tá, tá, tá, o mejor aún: ¡puff! ¡puff! ¡puff!, que por supuesto se refieren al momento en que encendemos la pipa y damos unas cuantas bocanadas para encender el tabaco, cuando tomo mi pipa y la lleno, y fumo para pasar el rato.
Un momento de gloria. ¡Ah!, maravilloso chasquido que producimos los fumadores al encender la pipa.
Esta primera parte termina tranquilamente, con un armonioso acorde en la tónica (fa mayor). Aquí sentado, dando bocanadas.
La segunda parte, comienza nuevamente con las famosas tres notas, pero esta vez se mueven al segundo grado (sol) y con una acentuación más suave. Es el momento en que la pipa, ya prendida, majestuosa, con su fragante aroma, invita a la reflexión. Mis pensamientos se detienen en un cuadro gris cual humo.
Sorpresivamente, en el segundo compás aparece un si natural en la parte del bajo, que nos modulará hacia la tonalidad de re menor melódico (la escala menor bachiana), es el momento gustativo de la fumada, del paladeo del sabor del tabaco, de la contemplación de la pipa, cuan semejante soy a mi pipa.
Comparando la vida con la fugacidad de la fumada -como la pipa de arcilla, brillante en la fumada, en polvo te convertirás- parece sugerirnos los vaivenes cadenciosos del final de la segunda parte de la obra, que concluye moviéndose del primer al quinto grado para terminar en la tónica, afirmando la armoniosa tonalidad de re menor. Así sobre mi pipa, la contemplo y medito.
Vale la pena recalcar que las tres soberbias e incesantes notas de la chupada
de la pipa ¡Puff, Puff, Puff!, se encuentran presentes a lo largo de
toda la obra, recordándonos el sonido de las bocanadas que produce
el fumador de pipa, destacadamente en el cuarto y quinto compás de
la segunda parte.
La VERSION EN SOL MENOR está compuesta para ser cantada con acompañamiento de bajo continuo, el cual como se mencionó fue escrito muy probablemente por el propio Johann Sebastian Bach.
En esta ocasión Johann Sebastian Bach, juega con el ritornello, engarzando deliciosamente el tema y su desarrollo.
Mediante el cadencioso bajo continuo, describe magistralmente el momento de la fumada: la pipa ya encendida revela su nobleza, el fumador se relaja y comienza a gozar del sabor del tabaco.
Así, mientras fuma, reflexiona y contempla su vida a traves de su pipa y del humo que se eleva en hermosas y azuladas volutas, para desaparecer en el aire. Como el humo se desvanece en el aire.
Aquí, las volutas azules del humo del tabaco, están maravillosamente descritas por el ritmo sincopado del bajo, que hermosa y constantemente se presentan en esta versión en sol menor.
J.S. Bach modula con el fa sostenido en el tercer compás de la segunda parte, creando un fantástico puente hacia el final de la obra, el movimiento armónico es como humo de la pipa.
La pieza concluye con un soberbio acorde en sol menor. Grandioso como una pipa, maravilloso y armonioso como la vida misma, por tierra y mar o en el hogar fumo mi pipa y pienso en Dios.
A continuación podrás escuchar una versión de esta obra, en la cual exageré la acentuación, a fin de hacer patente la interpretación que doy de la pieza líneas arriba, consistente en la descripción musical del momento en que se enciende la pipa (primera parte del aria) y de las volutas de humo que produce la fumada (segunda parte del aria), para en su conjunto significar el halo metafísico de pipa y tabaco.
Aquí podrás escuchar la interpretación de esta hermosa obra, en sus dos versiones, por dos grandes pianistas: Alejandro Manríquez y Ricardo Stern.
¿BACH FUMABA?
Se cuenta que Johann Sebastian Bach, gustaba después de un largo día de trabajo, sentarse por las tardes a fumar en pipa en el solaz de su hogar, mientras escuchaba cantar a su esposa Anna Magdalena. Y seguramente una de las canciones que le interpretaba era “So oft ich meine Tabackspfeife”.
Pero la pregunta de este apartado, al parecer no tiene respuesta cierta, no tenemos ninguna evidencia directa de que Johann Sebastian Bach fumara. No tenemos su pipa, ni imagen alguna de él fumando.
Se cuenta que Johann Sebastián Bach en el año de 1705 tuvo un altercado con un fagotista. Era una persona a quien Bach no soportaba, incluso lo apodaba la “vieja cabra”.
El asunto llegó hasta la justicia y no pasó a mayores gracias a que los hechos del altercado no eran muy claros.
El denunciante la “vieja cabra”, afirmó que Bach fumaba su pipa durante el pleito, lo cual debía tomarse como un agravante de la afrenta. ¡Vaya burla, fumar mientras se pelea!
Pero los testigos, entre ellos la cuñada de Bach, Barbara Catharina (hermana de su primera esposa María Bárbara), afirmó que Johann Sebastian Bach no fumaba, que no tenía ninguna pipa en la boca en aquél momento, lo cual fue bastante para destruir las argumentaciones y que Bach saliera airoso de dicho problema.
También se afirma que Bach durante su estancia en la ciudad de Halle en el año de 1713, se encerró en una habitación de hotel para componer una cantata sobre un texto de Heineccius.
Pero su retiro musical, no fue en cualquier lugar, sino en el mejor hotel de la ciudad, “Zum goldenen Ring” (digo para componer tranquilo). La cuenta del hotel comprende, además de alimentos y vino, ¡tabaco!.
Algún autor menciona la existencia de una pipa de arcilla en la que obra grabado el famoso anagrama de Bach. Desafortunadamente no he podido comprobar dicha información.
Ahora bien, hay que tomar en cuenta que en la época de Bach, el fumar en pipa era muy popular.
Quizá demasiado popular, recordemos que en la Europa del siglo XVIII la realeza y la aristocracia se inclinaban más por el consumo del rapé. Ya que opinaban que el fumar en pipa no era de muy buen gusto, eso de echar humo por la boca les parecía un tanto vulgar (La pipa déclassé, el rapé de rigueur).
Así que las pipas estaban relegadas para ser fumadas en las tabernas
(¡la cantata del paseante!), los cafés (¡la cantata del
café!)[12] y desde luego en la intimidad del hogar (“So oft ich meine
Tabackspfeife).

En efecto, en las cervecerías y tabernas había pipas que eran alquiladas a los clientes, a quienes se les invitaba a fumar mediante la provisión de tabaco que había en una caja que se acostumbraba colocar en las mesas.
A los fumadores se les proveía en ellas de todos los accesorios necesarios para el fumar. Como de las necesarias tenazas de hierro para limpiar las pipas, que se colocaban sobre la chimenea; o de las tenacillas para agarrar el carbón encendido o de un yesquero.
Algunos modelos de pipa utilizados en las tabernas de esa época eran las Churchwardens y las Broseley, de largas boquillas. Los comensales acostumbraban a romper un pedazo de la boquilla, como un gesto de cortesía e higiene para el próximo fumador.
En el año de 1729, Bach asumió la dirección del “Collegium Musicum”. El cual era un grupo que se reunía a tocar una vez a la semana en el famoso café de Gottfried Zimmermann. Durante la interpretación musical, desde luego los comensales bebían y fumaban.

Sin embargo en esa época en Alemania, era un tanto distinto del resto de Europa, ya que la pipa seguía reinando sobre el rapé. [13]
Esto se debía a que los monarcas alemanes eran buenos fumadores de pipa y la aristocracia desde luego los imitaba.
Hagamos un poco de historia y veamos la popularidad de la pipa en Prusia en los tiempos de Bach..
Friedrich I, quien fue elector de Brandenburgo de 1688 a 1713 y rey de Prusia de 1701 a 1713, era un consumado fumador de pipa. Incluso fundó un club de tabaco, el cual se reunía diariamente.
Su hijo, Friedrich Wilhelm I, Hohenzollern, fue rey de Prusia de 1713 a 1740,
era conocido como el “rey soldado” (der soldatenkönig), por su frugalidad
y disciplina. Pero también es conocido como el “rey fumador”.

Al igual que su padre fue un buen fumador de pipa. A él se debe la creación del famosísimo “Tabaks-Collegium”, o el parlamento del tabaco, en cuyas reuniones se fumaba en pipa y bebía cerveza, mientras se discutían asuntos políticos y de estado. [14] Aunque ya entrada la noche y después de varias pipas y más vasos de cerveza, la reunión se convertía en algo un poco más divertido.
Una descripción de la época hecha por el Conde Conti, nos cuenta que en esta reunión: “todos tenían un vaso con cerveza y una pipa de arcilla corta del modelo más común, salvo el Rey con su pipa montada en plata, el tabaco era hoja holandesa” [15] .
Se cuenta que el rey Friedrich Wilhelm I y su amigo polaco Stanislaus (hacia 1735), llegaban a fumar hasta 30 pipas en una sola reunión, de las 17:00 horas a las 2:00 de la madrugada ¡vaya piperil velada!.
Desafortunadamente el “Tabaks-Collegium” fue cerrado por Friederich II, llamado “El Grande” (rey de Prusia de 1740 a 1786), quien no compartía el gusto del tabaco que habían tenido su padre y su abuelo. Incluso en 1764 prohibió fumar en lugares públicos.
Recordemos que este rey se reunió con Johann Sebastian Bach en 1747
en Potsdam, lo que originó que Bach compusiera la mística Ofrenda
Musical.

Johann Sebastian Bach, fue un hombre modesto, de vida más o menos frugal, pero gracias a su obra, sabemos que disfrutaba y valoraba de los pequeños detalles de la vida, como un buen vaso de vino o de una rica pinta de cerveza y desde luego de una sabrosa pipa.
La letra de la canción nos remite a un consumado y reflexivo fumador de pipa, su pensamiento filosófico sobre la fragilidad de la vida y su música dan muestra de su sensibilidad.
Para mí, Johann Sebastian Bach sí fumaba en pipa.
LA PIPA DE BACH.
Podemos pensar que Bach fumaba en una blanca, ligera y elegante pipa de ARCILLA
(silicato) seguramente producida en la ciudad de Gouda, Holanda. [16]
La ciudad de Gouda, se encuentra al sur de Holanda, más o menos, cerca de las ciudades de Rotterdam y Delft. La arcilla [17] utilizada por sus artesanos para elaborar su fantástica cerámica procede del río Ijseel, que es un brazo del río Rhin.
La fabricación de pipas holandesas era muy abundante en la época de Johann Sebastian Bach.
Ya desde finales del siglo XVII, se encontraban registradas aproximadamente unas 500 marcas de pipas [18], producidas en la ciudad de Gouda.
Pero que esto no nos engañe, el que se produjeran abundantemente, no significa que fueran pipas de mala calidad, al contrario eran muy buenas pipas.
La producción de pipas en la ciudad de Gouda estaba basada en un sistema gremial. Lo que permitía un gran control en cuanto a la calidad del producto, desde el molde hasta el terminado.
Básicamente había tres grados en la calidad de las pipas de arcillas: regulares, finas y “porcelanas” (éstas últimas llamadas así por su presentación final, que se lograba gracias a su alto grado de cocción). Desde luego todas ellas eran elaboradas con el sistema de arrollado a mano (hand rolled clays).
La producción de pipas de arcilla comenzó en Holanda hacia el año de 1617 con el artesano de origen inglés Barentsz, quien firmaba sus creaciones con una corona de rosas. [19]
Las pipas holandesas de arcilla producidas entre los años de 1700-1760 eran muy refinadas y algunas podían tener motivos decorativos. De hecho las más detalladas y de grabados más elaborados corresponden al período de 1735 a 1755, cuando la familia de plateros Van Oye se estableció en Gouda.
Las de tamaño medio eran muy populares entre la clase media y las pequeñas
entre la clase menos favorecida de la sociedad.

El tamaño de la cazoleta se hizo más grande a medida que el precio del tabaco bajaba. Entre el precio y el tamaño de la pipa había una relación inversamente proporcional.
El decorado de las pipas holandesas de la primera mitad del siglo XVIII,
es muy sencillo (alguna corona o símbolo) e incluso la generalidad
de las mismas carecen de él, son lisas o presentan pequeñas
estrías o cantos finamente ruleteados.

Las boquillas de estas pipas suelen ser lisas, aunque algunas suelen tener unas grecas o terminado áspero para su manipulación. Incluso las más largas presentan algún motivo que señala el punto de equilibrio. Algunas de ellas, como se comentó, ostentan una flor de Lis.

Sobre 1740-1760 [20] encontramos que la generalidad de las pipas presentan bellos decorados en relieve de flores, coronas, escudos de armas, pescados, aves, etcétera, son las llamadas “fancy clays”. [21]
Aunque la ausencia o presencia de decorado es incluso un método de clasificación de las pipas de arcilla, que nos aproxima con bastante exactitud al período al que corresponden, no implica una división absoluta, por lo que la presencia de algunos motivos en pipas de la primera mitad del siglo XVIII no nos debe sorprender. [22]

En cuanto al tamaño sabemos que eran populares aquellas de aproximadamente 10 a 18 centímetros de largo. [23]

Digamos que una medida muy usual eran aquellas de 12 centímetros
de largo, con cazoleta de 2.5 centímetros de diámetro y de
4.5 centímetros de profundidad, con boquilla de 4 milímetros
de diámetro.

Las llamadas “Gouwenaar” eran las de boquilla más larga. También fueron muy populares otras más largas de hasta 36 centímetros de largo, las “Alderman”. [24]
Las pipas de arcilla dispersan naturalmente el calor, desde luego la cazoleta se calienta rápidamente por este proceso, pero la boquilla permanece fría. Esta era la razón de que fueran tan populares los modelos de boquillas largas.

Es oportuno señalar, que los fabricantes holandeses identificaban
sus pipas con sus propias marcas. Muchas de ellas son preciosas y muy imaginativas,
así encontramos, por ejemplo, la marca “tabakscomfoor” (1708-1846)
o la “koffiepot” (1720-1725).
La famosísima pintura de Georg Lisiewski de 1737 que representa una reunión del Tabaks-Collegium, permite imaginar el tipo de pipa que Johann Sebastian Bach habría fumado.
También podemos imaginar que Johann Sebastian Bach pudo fumar en una pipa de porcelana de la región de Sajonia.
La producción de porcelana en la ciudad de Meissen, comenzó hacia 1700 y si además tomamos en cuenta la cercanía de Meissen con Leipzig; pues, podemos dejar volar la imaginación y ver a papá Bach fumando una bella pipa de porcelana, con todo y tapa contra-viento.
Sin embargo, tomando en cuenta que la economía de la familia Bach en Leipzig, no era muy boyante [25] y que el desarrollo de la producción de porcelana en Meissen no fue sino hasta 1723 y propiamente de pipas hasta 1750, parece poco probable que la pipa de Bach haya sido de porcelana. Además hay que recordar que el propio texto de la canción habla de una pipa de arcilla.
Otra posibilidad es que la pipa de arcilla que fumó Johann Sebastian Bach, fuera una pipa de origen alemán.
La producción alemana de pipas de arcilla, procede básicamente
de la región de Sajonia, aunque también destacan las producidas
en la ciudad de Colonia [26].
La arcilla de estas pipas alemanas procede del pueblo de Höhr.
Estas pipas eran una copia de los modelos holandeses, con la diferencia de que su precio era mucho más económico que las de Gouda, esta fue una razón de su popularidad.
Las fábricas de Hohr, revolucionaron la industria de la pipa, ya
que a finales del siglo XVII desarrollaron la pipa de dos piezas: cazoleta
de arcilla y boquilla removible de cerezo o de cualquier otro material.
[27]
Lamentablemente la pipa de Johann Sebastian Bach no nos ha sido legada.
No ha sobrevivido a nuestros días, en su herencia no hay ninguna.
Aunque en el inventario de los bienes dejados a su fallecimiento obran listadas
4 tabaqueras.
EL TABACO DE BACH.
En cuanto al tabaco, seguramente se trataba de una mezcla de virginias, el corte pudo haber sido un torcido (plug) [28] .
Las representaciones de la época nos permiten ver lo popular de esta presentación.
También pudo ser un corte suelto (loose cut). Una de las mezclas
más antiguas de las que tenemos noticia, es una mezcla de virginia
con oriental que aparece en un cuadro de 1644 del pintor holandés
Hubert van Ravesteijn (“El sobre de tabaco”).

La hoja pudo haber sido originaria de Maryland, en razón de que en aquellos años la exportación del tabaco era directa hacia Francia y Holanda desde aquella colonia. A diferencia de lo que sucedía con el tabaco de Virginia, el cual tenía que ser enviado primero a Londres y de ahí al resto de Europa, en razón de que se encontraba regulada por un representante de la corona.
La mezcla es probable que tuviera tabaco holandés o bien oriental. En Holanda se cultivó tabaco desde 1630 en Utrecht y Gelderland, y teniendo en cuenta lo descrito por Conti, lo último parece lo más factible
Hay que recordar que el proceso de curado del tabaco más frecuente
en esos años, era el hecho “al aire” (las hojas colgadas en un cobertizo
durante varias semanas) y que posteriormente atadas en manojos [29] y apiladas
las hojas eran almacenadas en barriles de roble, los famosísimos
“Hogsheads”. [30]
La mezcla fumada por Johann Sebastian Bach pudo haber sido algo similar a la mezcla del TabaksKollegium que data del año 1720.
O al Grousemoor de Samuel Gawith que tiene hoja de Zimbabwe, cuya receta
data de hace más de 200 años.

También pudo ser algo similar a la mezcla 1770 de von Eickens que contiene virginia oscuro curado al aire.
Desde luego es muy probable que Johann Sebastian Bach encendiera su pipa mediante el uso de pajillas o astillas de madera encendidas con una vela.
HUMO EN EL AIRE.
El manuscrito del “Clavier-Büchlein” se encuentra actualmente en la biblioteca de Berlín (Deutsche Staatsbibliothek).
Desafortunadamente el Cuaderno de Anna Magdalena Bach está desapareciendo poco a poco debido al efecto corrosivo producido por la tinta y el tiempo. Los intentos para preservarlo han resultados infructuosos hasta el momento.
TABACKSPFEIFE.
Para escribir este artículo utilicé las mezclas de tabaco “Anno 1770” de von Eickens, “TabaksKollegium von 1720” y el “Grousemoor” de Samuel Gawith.
Dichos tabacos fueron fumados en pipa de porcelana alemana, en una pipa
de porcelana Zenith, en tres pipas de arcilla, una pequeña, una mediana
y una churchwarden (reproducciones de pipas del siglo XVIII).

Durante la fumada utilicé un retacador de madera y uno de arcilla.
No fumé en la pipa de porcelana con boquilla de cerezo, por tratarse de una pieza original (fue más fuerte el respeto al monumento histórico, que mi curiosidad.).
No encendí la pipa con fósforos. Utilicé unos “palitos de madera”, mismos que fueron encendidos mediante la llama de una vela.
EL POEMA.
A continuación transcribo la letra en su versión original en alemán, para después poner la traducción al español, la versión en soneto realizada por Isidro Barba Baca y por último su traducción al inglés.
VERSION EN ALEMAN.
So oft ich meine Tabakspfeife,
Mit gutem Knaster angefüllt,
Zur Lust und Zeitvertreib ergreife,
So gibt sie mir ein Trauerbild -
Und füget diese Lehre bei,
Dass ich derselben ähnlich sei.
Die Pfeife stammt von Ton und Erde,
Auch ich bin gleichfalls draus gemacht.
Auch ich muss einst zur Erde werden -
Sie fällt und bricht, eh ihr's gedacht,
Mir oftmals in der Hand entzwei,
Mein Schicksal ist auch einerlei.
Die Pfeife pflegt man nicht zu färben,
Sie bleibet weiß. Also der Schluss,
Dass ich auch dermaleinst im Sterben
Dem Leibe nach erblassen muss.
Im Grabe wird der Körper auch
So schwarz wie sie nach langem Brauch.
Wenn nun die Pfeife angezündet,
So sieht man, wie im Augenblick
Der Rauch in freier Luft verschwindet,
Nichts als die Asche bleibt zurück.
So wird des Menschen Ruhm verzehrt
Und dessen Leib in Staub verkehrt.
Wie oft geschieht's nicht bei dem Rauchen,
Dass, wenn der Stopfer nicht zur Hand,
Man pflegt den Finger zu gebrauchen.
Dann denk ich, wenn ich mich verbrannt:
O, macht die Kohle solche Pein,
Wie heiß mag erst die Hölle sein?
Ich kann bei so gestalten Sachen
Mir bei dem Toback jederzeit
Erbauliche Gedanken machen.
Drum schmauch ich voll Zufriedenheit
Zu Land, zu Wasser und zu Haus
Mein Pfeifchen stets in Andacht aus.
VERSIÓN EN SONETO.
Cuando mi pipa de arcilla enciendo
y la decoro con tabaco y humo,
gozo del ocio frente al fuego y fumo;
así una enseñanza y verdad aprendo.
Mi pipa –que tanto placer me ha dado-,
se asemeja a mi vida, pues yo siento
devorar sus entrañas con mi aliento
y llenar de cenizas mi pasado.
Que si también de arcilla fui formado
y la arcilla en cenizas se convierte,
entrego al fuego el sueño truncado.
Y mientras, sereno el hornillo ataco
-pensando en burlar un poco a la muerte-
se desprenden, lento ideas del tabaco.
Isidro Barba Baca
VERSION EN INGLES
Each time I take my pipe'n tobacco
With goodly wad filled to the brim
For fun and passing time with pleasure,
It brings to me a thought so grim
And adds as well this doctrine fair:
That I'm to it quite similar.
The pipe is born of clay terrestrial,
Of this I am as well conceived.
Ah, one day I'll become earth also---
It falls and breaks, before ye know't,
And often cracks within my hand:
My destiny is much the same.
The pipe our wont is not to color,
It's always white. And thus I think
That I as well one day while dying
In flesh at least shall grow as pale.
But in the tomb my body will
Be black like it when used at length.
When now the pipe is lit and burning,
We witness how within a trice
The smoke into thin air doth vanish,
Nought but the ashes then are left.
And thus is mankind's fame consumed,
Its body, too, in dust assumed.
How oft it happens when we're smoking
That, when the tamper's not at hand,
We use our finger for this service.
Me thinks, then, when I have been burned:
Oh, if these cinders cause such pain,
How hot indeed will hell yet be?
I can amidst such formulations
With my tobacco ev'rytime
Such practical ideas ponder.
I'll smoke therefore contentedly
On land, at sea and in my house
My little pipe adoringly.
[1] O más sabrosamente puedo decir “dar unas chupadas”.
[2]
“Clavier-Büchlein”, convencionalmente denominado “El
pequeño libro”
[3] Publicadas como “Opus 1” en 1731.
[4] El cuaderno consta de 121 páginas.
[5] Las marchas y polonesas atribuidas a Carl Philipp Emanuel, fueron compuestas cuando contaba con 16 años de edad.
[6] Lo mismo hizo Anna Magdalena con las arias “Ich habe genug”, “Bist du bei mir” y la amorosa “Aria di Giovannini)
[7] La confusión se origina, en razón de que la letra de Anna Magdalena con el tiempo se fue pareciendo a la de J. S. Bach.
[8] Las cuales serán objeto de otro estudio.
[9] Las frases en cursivas son una traducción libre del poema e intentan relacionar la idea musical con la metáfora del poema.
[10] En la versión en sol menor, podemos contabilizar 9 compases en la segunda parte, debido a la anacrusa; sin embargo yo considero ocho por la estructura del ritornello.
[11] Puedo considerar que la estructura de la obra corresponde a un minueto, en razón de que el compás es de ¾, y que muy probablemente la primer parte debe tocarse de nueva cuenta para terminar la obra, haciendo un total de 40 compaces. Sin embargo, esto no sucede en la versión en sol menor, la cual se encuentra estructurada como un aria.
[12] La cantata del café data de 1732-1735.
[13] Como ejemplo la famosa ilustración “Los tomadores alemanes de tabaco”. Recordemos que el primer término para el consumo del tabaco fue “drink” (beber, tomar)
[14] La pintura de Georg Lisiewski de 1737, es el documento gráfico que nos ha llegado de las reuniones del Parlamento del Tabaco.
[15] Las cursivas son mías.
[16] En una metáfora, un poco cruel, se dice que la pipa clay es un rey derrocado. Obviamente por la pipa de brezo.
[17] Arcilla, es un compuesto de silicato de aluminio, caolin y sílice.
[18] En 1660 se registraron 500 marcas en Gouda.
[19] Su nombre original era William Baernelts.
[20] Convencionalmente se menciona que a partir de 1750 el decorado se vuelve más elaborado en estas pipas de arcilla.
[21] A finales del siglo XVIII comenzaron las famosas pipas “Jacob”. En el siglo XIX las pipas de arcilla son mayormente figurativas.
[22]
Hay algunas muy elaboradas
como el popular modelo “Jonas”, con todo y profeta siendo devorado por la
bíblica ballena (15 cm. de largo, Randstad, 1665).
[23] Como ejemplo de pipa lisa tenemos a la Cutty.
[24] Las Churchwardens llegaron a tener hasta 60 cm de largo, son las de boquilla más larga, ligeramente curvada. La famosa “yard” podía tener hasta 90 centímetros. La boquilla que presentan es muy delgada de 6 mm. de diámetro.
[25] En la época de Leipzig, ganaba unos 800 florines al año. Aunque dicha cantidad no era constante, ya que dependía de los servicios musicales prestados por Bach.
[26] La producción de pipa en Colonia data de 1628.
[27] La pipa de porcelana también consta de cazoleta y boquilla separable. La pipa de dos partes fue diseñada primeramente en Austria en 1689 por el Dr. Johannes Franz Vicarius.
[28] Plugs, rolls, twist y barriles con tabaco aparecen en una pintura del siglo XVII del artista belga Leonard Defrance.
[29] Es el “bulking process”, hojas apiladas para ser fermentadas en barriles, documentado hacia 1700.
[30] El empaquetado en los barriles básicamente era el proceso de fermentación.