EL HUMO DE LA PIPA
Por José Joaquín Herrera
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BECKER & MUSICO
La fuente de Trevi, no sólo es uno de los monumentos emblemáticos de Roma, sino también la obra artística que señala el camino a una de las más bellas tiendas de pipa del mundo: la famosa “Becker & Musico”, ubicada en la Via di San Vincenzo número 29.
Este parnaso de la pipa tiene sus orígenes en dos grandes hombres Fritz Becker y Giorgio Musico.
La tradición fue continuada por sus hijos Massimo Musico y Paolo Becker, quienes unieron su talento para lograr no sólo máximas creaciones en brezo, sino esmerada atención personal a sus clientes.
En el año de 1984 iniciaron este bello proyecto consistente en un salón-taller-tienda en la Ciudad de Roma, en donde el visitante además de adquirir su pipa, podía acercarse al proceso de fabricación o reparación artesanal, admirar, contemplar y hasta tocar todas y cada una de las pipas expuestas en el negocio.
El maestro Paolo Becker se inició en el mundo de la pipa, gracias a su padre Fritz Becker, quien fue pintor, oficial de inteligencia, escultor, embajador, diseñador y por supuesto, maestro pipero.
En el ámbito de la pipa el Señor Fritz involucró a su hijo Paolo desde temprana edad en el diseño y creación de ellas. Los Becker comenzaron a hacer pipas en la década de 1970.
Todas sus pipas utilizan brezo italiano de la región de Calabria, para algunos es el mejor brezo por su dureza y dulzura.
El proceso de su fabricación es totalmente artístico, desde el diseño hasta los adornos en plata, cada pipa era elaborada en colaboración por padre e hijo. De tal manera que hasta 1991, año en que falleció el Señor Fritz, es imposible determinar si una pipa fue elaborada por Paolo o por su padre.
Massimo Musico por su parte es un reputado historiador de la pipa y gran conocedor del mundo pipero. Su sabiduría se ve reflejada en su establecimiento y en la influencia ejercida en la concepción de las pipas “Becker & Musico”, así como en la elaboración de los adornos en plata de estas bellas pipas.
En 1989 las pipas bajo la marca “Becker & Musico”, cobran relevancia internacional. La línea consistía en pipas de formas clásicas o inglesas. Sin embargo, en ellas se observa un halo neoclásico, un tinte a lo “Pesaro”.
Una de las formas de mayor éxito de esta línea, son las sorprendentes Pot y Bent, así como sus variaciones. Son bellos ejemplos de equilibrio y armonía.
En el año de 2003, Paolo y Massimo decidieron separarse, así que actualmente ya no se producen pipas “Becker & Músico”.
Sin embargo, afortunadamente estas leyendas continúan en activo. Massimo es dueño de uno de los establecimientos más reputados en el mundo de la pipa en la Ciudad de Roma y Paolo Becker es, hoy por hoy, uno de los máximos maestros piperos, sus obras son buscadas por ávidos coleccionistas de todo el mundo, anualmente produce cerca de 700 pipas.
La calidez de Massimo es incomparable y la gentileza de Paolo, ni se diga. Recuerdo que hace algunos años cuando tuve la oportunidad de conocerlo, en el momento que me presentaron con él, la única palabra que pude medio balbucear por la emoción fue: ¡Maestro!...
...es el humo de la pipa.
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BONDS OF OXFORD STREET
El señor Shaw o mejor dicho Mr. Shaw, dio la vuelta y dando un chasquido, abrió un cajón y sacó una pipa de meerschaum que tenía la forma del famoso pomo de tabaco de My Mixture. ¡Impactante!
- Es una edición especial que fue hecha para los distribuidores de Dunhill. Me dijo Mr. Shaw.
La tienda de Mr. Shaw en el número 330 de Oxford Street, en Londres, era un local con muebles en madera obscura y lámparas de estilo art decó.
Estaba compuesta de dos enormes mostradores
que corrían a todo lo largo de la tienda y de anaqueles que se desplegaban
de piso a techo, conteniendo pipas, pipas y más pipas, muebles para
pipas, tabaqueras, pomos para el tabaco, infinidad de accesorios y desde luego
tabacos, tabacos, tabacos y más pipas.
Imagen tomada de bondsoflondon
La sensación al entrar a la tienda era celestial, pero abrumadora. Demasiado que ver. Demasiado que admirar.
En alguna oportunidad escudriñando los anaqueles logré ver en una esquina, hasta arriba a la derecha, ni más ni menos que el pipero original de la colección Sherlock Holmes de Peterson`s, aquél que es como el edificio del museo británico pero en chiquito.
Y bueno, qué decir de la selección de tabacos. La estrella era el tabaco de la casa, el "Optimum Special" ¡qué buen nombre! y efectivamente era una mezcla poco más que óptima, de lo mejor que he fumado en aromáticos.
Platicar con Mr. Shaw, era toda una experiencia. Su impecable flema inglesa y su cálidez hindú se mostraban en su trato amable, pero severo. Recuerdo la cariñosa reprimenda que me dio como respuesta a la pregunta de si vendia pipas usadas (state pipes). Junto con su respuesta vino una Killarney de Peterson. Al buen entendedor -pocas pipas, digo palabras- así que desde luego fue un imperativo comprarla. Sobra decir que fuma de maravilla y es una de mis pipas preferidas.
Oficialmente el incremento en el costo de los inmuebles en Oxford Street, fue la razón por la que Mr. Shaw se vió obligado a cerrar la tienda.
En el ajetreo cotidiano de la vida, en el tráfico o en el caos del
metro, hay días en que me detengo un momento y acude a mi memoria como
un refugio el recuerdo de atrevesar Oxford St. a la altura de Bond St. y entrar
a la tienda y vagar la mirada por todos aquellos estantes para encontrar cerca
de la máquina registradora la entrañable figura de Mr. Shaw…
es el humo de la pipa.
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DUNHILL
Dunhill, quizá no hay marca que genere más polémica en el mundo de la pipa. Pero aún los críticos más feroces de esta firma, reconocen que la tienda de Alfred Dunhill, en la Ciudad de Londres, fue uno de los monumentos señeros en la historia de la pipa.
La tienda de Dunhill es sitio de peregrinaje indispensable en la pasión pipera.
En la ensoñación del humo de la pipa, vemos aquella vieja tienda de Duke Street, atendida por Alfred H. Dunhill atiborrada de anaqueles y botes de tabaco, en la que se despachaban las órdenes de los clientes con la minuciosidad de una botica.
Puedo decir que tuve la fortuna de conocer la tienda de Dunhill de Jermyn Street esquina con Duke Street, en su época moderna en sus diversas etapas: antes de la primera gran remodelación y después de las sucesivas.
La tienda, en un primer momento era como una boutique algo desordenada, con algunas islas con corbatas y artículos de piel. Pero la sección de tabaco era grandiosa. Con todos esos anaqueles, piperos, botes de tabaco y con el encanto de tener que salir de la tienda para accesar a los pisos superiores del Edificio, en el que se encontraba –creo que en el tercer piso- la recepción del “taller” para la reparación de pipas.
Posteriormente, la tienda fue modificada, ubicándose el museo Dunhill en la planta baja de la tienda, entrando por la puerta principal a la izquierda.
En el museo para mi, la pieza estelar era el impactante y famosísimo libro de My Mixture, de curiosa e instructiva lectura.
En el segundo piso o mejor dicho en el Mezanine se ubicaban las pipas y el humidor de puros.
El área de pipas, aunque muy bien puesta, perdió un poquito de su anterior grandeza. En esta época, más o menos por 1996, al fondo se encontraban las vitrinas con las pipas acomodadas por terminado, Shell, Bruyere, Tanshell, etc. Era impactante observar como la forma daba un sentido diverso al terminado. Ahí fue que me enamoré del terminado Shell. ¡Ah que esplendor! ¡Romance, negro, precioso y rugoso terminado!
Pero sigamos, a una correcta altura de desplante, se podía encontrar un mueble con cajones, llenos de las correspondientes pipas.
A mitad del Mezanine se encontraba una mesa con las novedades y a la izquierda estaba de ella el mueble del tabaco. Un delicioso mueble con compartimientos conteniendo todas las latitas de My Mixture. ¡Hay! -suspiro-, de aquellas mezclas que sólo se vendían en dicha tienda y nada más ahí. En ninguna otra parte del mundo se podían conseguir.
Pero volvamos al recorrido a la derecha se encontraba la caja registradora con el mismísimo maestro y gurú Marc Burrows.
Un poco pegado al pasillo y diría estorbando el paso se encontraban un par de vitrinas con las ediciones especiales de Dunhill.
Bueno, ya saben como es Dunhill, ciertos modelos de pipas fueron fabricados para ser vendidos únicamente en la tienda de Jermyn St., como la famosísima pipa del puente de Londres.
Al lado de la puerta de entrada al humidor se encontraba un sillón. Era el sillón en el cual se podía plácidamente sentarse a fumar una pipa, aunque lo correcto sería degustar una pipa, mientras se contemplaba la maravillosa tienda.
No todo puede durar por siempre. Es una lástima, porque años más tarde, la tienda sufrió otra modificación. Se quitó el museo para en su lugar establecer una barbería. Sí una barbería o peluquería.
Les platico que una de las grandes aficiones inglesas, es acudir a la peluquería. Incluso en Londres existe un famoso tour que consiste en que te llevan a visitar, ni más ni menos que varías barberías.
Año con año se fue reduciendo el espacio para las pipas, hasta casi desaparecer.
Actualmente y desde que cerró Murray´s en Irlanda, Dunhill se quedó sin proveedor de tabacos para su línea de Jermyn St. y decidió descontinuarla. Hasta el año pasado todavía se podían encontrar perdidas por ahí algunas latas de My Mixture Chocolate en Harrold´s.
Este hecho ,aunado a la política de las boutiques Dunhill de sólo vender productos exclusivos que no se puedan comprar en otra tienda, dejó fuera la venta de cigarrillos y casi, casi de pipas también.
Hoy sólo puedes encontrar alguna que otra pipa en Jermyn St., lo cual es una verdadera lástima para la historia del mundo pipero.
Una de las tiendas insignias del arte de la pipa se ha perdido y lo más triste es que parece que así será en definitiva.
Así que no queda más que fumar una latita de Alfred`s Own platicar en la imaginación con Marc Burrows.
Las charlas con el maestrísimo Marc Burrows, eran cortas pero sustanciosas, en su boca no había palabras vacuas o superfluas, todo eran datos “duros”, para aprender.
Recuerdo su explicación sobre el método de elaborar una mezcla propia de My Mixture. O también la impresión que llevé cuando un cliente pagó una pequeña fortuna en pipas y tabacos en mi presencia. La suma era la equivalente a comprar un coche compacto, algo así como cuatro mil libras. Pero bueno era Dunhill y al caballero lo encontré al día siguiente en Davidoff -of course, comprando pipas.
Pero hoy fumo mi pipa y trato de recordar los sabores y aromas del Peach, del Baby Bottom, del Habana, del Baker St., de la exquisita Marc Mix., recuerdos, recuerdos, aromas, sabores, recuerdos, recuerdos de Jermyn Street son… EL HUMO DE LA PIPA.
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GIMENO
Desde luego la Sagrada Familia arrebata la vista, y poco a poco la mirada se acostumbra a la Pedrera y a la casa Batlló y de repente los ojos se agrandan, se llenan de pipas y finísimos accesorios. No, no es una visión ni un espejismo, estás parado frente a la vidriera de Gimeno.
La tienda
Gimeno, en el número 101 de Paseo de Gracia, con su elegante escaparate
semicircular y su pórtico neoclásico, es el hogar de los fumadores
de pipa.
En verdad Gimeno es el hogar del fumador, cuesta trabajo no sentirse como
en casa o como uno quisiera que fuese la sala de estar de su hogar: elegante,
distinguida y cómoda. Y la atención en Gimeno, bueno. Que atención,
cualquier duda sobre pipas, Rosa la puede atender. Y las pipas, maravillosas.
Algunas carísimas, otras bueno, no tanto. Nunca vi tantas Baldi, Viprati,
Dunhill, Saladich de edición especial juntas.
Recuerdo la primera vez que entré a Casa Gimeno allá por el
año de 1993, había estado mirando una pipa Porsche original,
aquella maravilla de anillos bien separados, tan separados que se podía
sentir el aire cortando el brezo. Mi estado de ánimo era inquietante,
una pregunta me rondaba la cabeza ¿Compraba la pipa o seguía
viajando? Y bueno, la juventud ganó. Por supuesto que seguí
viajando. Hoy me lo reprocho, debí comprar la pipa y platicar con Rosa.
De las charlas con Rosa Blanco, pues ella los sabe todo sobre pipas. Es paciente
con el principiante y buena consejera con el coleccionista. Atenta contesta
a cualquier pregunta.
En alguna ocasión escuché decir a alguien que siempre que viajaba
a Europa, pasaba por Paris, no podía dejar de visitarlo. Con Gimeno,
sucede lo mismo. Una vez que la visitas no puedes dejar de ir a ella y a los
españoles les pasa lo mismo, van a Barcelona por Gimeno.
Gimeno cerró sus puertas definitivamente en el año de 2006.
Una infinita tristeza me invade, siento que una parte de mí se quedó
ahí, atrapada entre brezos, plata y cristaleria fina. La calidez del
hogar, la calidez de una pipa, la calidez de Gimeno… es EL HUMO DE LA
PIPA.
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CASA HAVANEZA
El olor a madera y tabaco, la sobria y elegante disposición de los mostradores y anaqueles, hacen de la visita a este histórico establecimiento toda una experiencia.
Casa Havaneza se localiza en largo do Chiado 25 en la bella ciudad de Lisboa y fue fundada en 1864 por el Conde de Burnay.
Esta
tienda tiene una ubicación privilegiada ya que se encuentra a un lado
de uno de los cafés más emblemáticos del mundo: “A`Brasileira”.
La visita a esta mítica tabaquería reconforta el espíritu en todos sus aspectos. Ya que se puede comenzar comprando pipa y tabaco, para continuar con la degustación de un soberbio café -bálsamo de cuerpo y alma, Verdi dixit-.
(Foto tomada de CASA HANAVEZA )
El surtido de pipas y tabacos que mantiene este establecimiento es francamente exquisito.
Recuerdo en una visita haber pasados frente a la vitrina horas –sin mentir- mirando un bellísimo mueble para pipas. Era como un pequeño secreter o diminuto escritorio, con finas aplicaciones y maravillosas tallas y desde luego, los compartimientos para las pipas eran fantásticos.
Lisboa, pensar en Lisboa, es nostalgia pura, saudade. Es recordar sus palacios, sus mosaicos. Caminar por sus rúas, entrar al café A`Brasileira y dejarse envolver en su estilo Art Nouveau y beber una taza de café. Del mejor café que se puede encontrar en esta vida y salir para contemplar la estatua de Pessoa y respirar ese aroma, mientras a la mente acuden presurosos los versos del poeta. Y entonces voltear y ver Casa Havaneza. Caminar hacia ella para comprar un paquete de tabaco, quizá Gama. Un tabaco fuerte, durísimo que raspa la garganta y después fumarlo a la vera de los muros del Castelo de Sao Jorge y mirar, mirar, mirar el río tajo es… EL HUMO DE LA PIPA.
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SHERLOCK`S HAVEN
Una de las tiendas más espectaculars que he conocido es Sherlock´s Haven, localizada en la pintoresca Ciudad de San Francisco.

Su propietario Marty Pulvers, quien trabajó en el correo durante 13 años para después poner su encantadora tienda, es una leyenda en el mundo de la pipa. Marty es responsable, entre otras cosas, de la difusión de la Escuela de Pesaro, así como de la consolidación de los grandes maestros daneses en USA y en consecuencia –sin exagerar- en México y Centro-América.
(Foto e información tomada de: http://sfgate.com/cgi-bin/article.cgi?f=/c/a/2004/05/07/WBGQP6CKM71.DTL)
Al entrar a la tienda de Battery St. inmediatamente se respira un ambiente de cordialidad, es un remanso de paz. La atención es personal y muy amable. La primera vez que la visité fue allá por el año de 1994, recuerdo la sonrisa de Marty Pulvers, su bondadosa paciencia para responder a todas mis preguntas y su extraordinaria pipa Butera. ¡Yo quería saberlo todo! Así que platicamos de maestros piperos, tabacos y en aquellos años del fenómeno Sherlock Holmes de Peterson. En aquella ocasión, me mostró y explicó las cualidades de las pipas dependiendo del lugar de origen del brezo.
De ahí salí con un par de Peterson`s precisamente de la serie
de Sherlock, con unas latas de Wessex y de Roll Cake de Mac Baren y con la guía
del fumador de pipa de Carl Weber, bajo el brazo y varios portapipas para el
cinturón –obsequio de Marty Pulvers.
La tienda de Marty Pulvers es un oasis de pipas y tabacos, con una imponente
selección de pipas de autor. Allí por primera vez, pude sopesar
pipas carísimas de cerca de $8,000.00 dólares. Así como
palpar las obras de Bo Nordh, Lars Ivarsson y de Larry Roush (no más
milándolas).
Sherlock`s Haven ha sido catalogada como una de las mejoras tiendas de tabaco
del mundo y sus clientes así lo atestiguan. Marty Pulvers, es conocido,
cariñosa y respetuosamente, en el medio pipero con el título de
“Doctor in Pipes”, su profundo conocimiento sobre el tema, pero
en especial su sensibilidad pipera lo convierten en una de las máximas
autoridades en el tema pipístico.
Frases como: “Fumar en pipa es algo metafísico, No es posible predecir
como fumará una pipa. Una pipa nunca fumará dos veces igual, ni
aún con el mismo tabaco. Ya que yo, al igual que mi pipa, no soy el mismo
de ayer”. O mi preferida: “La billiard es la madre de todas las
pipas”.
Pero en fin, Sherlock`s Haven, cerró definitivamente sus puertas el año
pasado.
Así que aquel mostrador lleno de tesoros, el pequeño estante con
libros sobre Sherlock Holmes y sobre Pipas, y el aroma (ese inconfundible aroma
del tabaco al fumarse) y en especial aquella entrañable charla es...EL
HUMO DE LA PIPA.