EL SULTAN
Imaginemos a un pipafumador novato, propietario de una única pipa y a otro experimentado amo y señor, Sultán de un harem de pipas. ¿Que oculto mecanismo les impulsa a desear poseer otra en el caso del primero, o muchas más de las que ya posee, en el caso del segundo ambicioso?

-Un incipiente aficionado, decidió arrojarse a las vías del
humo fascinado por el agradable aroma de unos tabacos que no le saben a lo
mismo que huelen.
Persigue recomendaciones que no le dieron otros expertos fumadores al oírlos charlando sobre las consecuencias de utilizar solo una pipa para fumar de todo en ella y dado que él posee solo una pipa y ha decidido adquirir otra para complementar su aprendizaje, da el primer paso buscando apoyo didáctico. Quiere consultar “al que sabe” pero; ¿Quien sabe?
Primero de oídas y luego de vista, sabe del Sultán, el dueño del Harem de las más hermosas pipas que ha visto y es además, a quien nunca se le apaga la brasa.
Toda
una cátedra expuesta por el Señor de las Pipas, -de barba blanca
y Churchwarden en mano-, para que al salir el séquito que les rodeaba
lo bombardee con recomendaciones que vuelven a dejarlo con las dudas del principio.
Algo así como cuando externas preocupación por cierta dolencia
y casi todos los oyentes, obreros ingenieros o futbolistas, se transmutan
en eminentes Médicos e inmediatamente te recomiendan remedios naturistas
o chiqueadores de abuelita sobre las sienes.
-Casi
termino el relato. Me perdí. ¿Que contestó el Sultán
cuando le fue requerido por el novato? -
-Pues bien. Ésta fue más o menos su respuesta enfatizando que
debe leerse imaginando escuchar la profundidad del tono mesiánico propio
del caso.
“De
mi propia experiencia, -nada de lo que diga acerca de pipas y tabaco- debe
convencerte. Deberás encaminar tus pasos según dicte tu propia
conciencia, esa voz interior que te hará dudar y temer, pero también
acertar.
Tropiezos que hoy te auguro seguramente afrontarás, tu billetera se
romperá, y setecientas sustancias harán arder tu lengua como
en infierno abrasador y tu cabeza estallará girando entre remolinos
y se te voltearán las entrañas y maldecirás sintiendo
y diciendo lentamente;
¿-Por-que-ca-rá-jos-?

¡CAÍSTE… ¡
Nomás por esa pelada de ojos que mostraste, te voy a contar mi método.
-Usualmente selecciono una pipa a solas porque gusto de disfrutar todos los aspectos que rodearán una buena fumada, una pipa estéticamente atractiva con el tabaco que me resulte agradable y la calidad que cada bocanada me proporcione. Balanceando esos parámetros -para mis costumbres primordiales, dejo en segundo término otros no menos importantes como ergonomía, marca y algunos más que intervienen en la selección afortunada de una pipa. De esto disertaremos en la ocasión propicia, cuando hayas avanzado en este placer y superado el sinuoso camino de la novatez.
Siendo sincero, primeramente me atrapa la mirada alguna en particular debido a su forma, color o material aparente. Instintivamente reviso sus curvas, también sus rectas,-Como cuando vemos transitar a alguien del sexo opuesto frente a nosotros. Un rápido vistazo a las que acompañan al objeto de mi selección y si devuelvo la mirada al punto de origen. Ya comenzó el enamoramiento previo. Me ha interesado. Procedo entonces a desmenuzar las cualidades de la posible futura cómplice.
-A ver, a ver. Más despacio maestro. Que según describe, ya estoy mirando una pipa que me está haciendo ojitos…
Juguemos
a calcular su peso con una mano y entretanto, observa la calidad de la junta
entre boquilla y caño, el detalle del veteado. Busca alguna oculta
imperfección en la cazoleta, Atiende al grosor, diámetro y profundidad
del hornillo, su terminado con o sin preaculotado y la exacta ubicación
del agujerito al fondo según apunta la ortodoxia. Ni sepultado, ni
mucho menos muy por encima del fondo.
Revisamos la boquilla, la forma del posa dientes y determinamos si es de algún
extraño material desconocido de origen oriental o acertamos -como casi
siempre. - al decir si es de Acrílico, Ebonita o Ámbar lo cual
de poco sirve pero te proporciona misticismo ante el ojo informal.
Novato:
-No lo sé, de eso si que no entiendo naditita-
Sultán: - Primer zape a la nuca del novato- Tú solo escúchame…
Si te mencionan que la candidata es de Sepiolita “de bloque genuino”
disimuladamente ¡Viólala! con un dedo ensalivado para determinarlo.
¿Se pega el dedo? Levantas la ceja y asientes satisfactoriamente.
¿No se pega? Si aun te gusta omitimos tan pequeño e incierto
método.
Después
de algunos minutos de contemplación de la misma pipa, si han desaparecido
de nuestro campo visual el resto de pipas en el entorno y hasta el vendedor
vigilante, es señal de que vamos cediendo a la tentación. Piperos
por convicción y fieles a las chiquitas de nuestra colección,
sabemos que “Ellas” no cederán lugar fácilmente.
Entonces “esta” deberá soportar estoicamente el proceso
de confirmación.
A toda pipa nueva se le supone virgen y como tal, la mortaja deberá
ajustar a la perfección pero sin rechinar, al momento de girar la mecha
para ir extrayendo la boquilla, l-e-n-t-a-m-e-n-t-e… con varios giros
sucesivos y hasta que la mecha quede liberada. Si no es nueva, esto se perdona
pero no la excluye y debe estar apretadita como… Ya entendiste.
Revisamos la pulcritud de los acabados ocultos normalmente y la exactitud con que coinciden las superficies de las uniones, paralela y perpendicularmente.
Ya
casi determinas su destino y el tuyo. Atiende también a los detalles
funcionales. ¿Lleva filtro? Puedes utilizarlo o no. ¿Tiene enfriador?
(Ese cachito de aluminio que casi todos consideran un estorbo) ¿Es
de fumada seca? Ni lo entiendes, pero ya aprenderás. ¿Es laqueada?
¿Brillo de carnauba? En fin.
Es aquí cuando llegamos al final. Si te ha atrapado deberás
preguntar…
¿How much? (Jaumoch, traducido al español)
Si es de marca patito costará de 8 a 25 dólares. Si es de marca “reconocida” valdrá entre 50 y 100 dolaritos. Pero si te las das de tener gustos finos o verdaderamente sabes apreciar una obra de arte de diseñador y posiblemente nunca fumaras en esa obra de arte cuyo destino emulará el de las monjas bonitas, te costará entre 180 y 500 dolarotes. Las hay aun de mayor precio pero quien dispone de cantidades de dinero arriba de la última mencionada y en dolarotes para pagarse gustos y caprichos, no fuma en pipa. Se mete otras cosas.
Novato:
-Maestro; ¿Y como sabré cual es una marca reconocida?
Sultán: -Segundo zape a la nuca del novato- Todas las marcas reconocidas
y funcionales, cuestan alrededor de cien o al menos cincuenta dolaritos.
Pienso que la mayoría de los fumadores al adquirir una pipa posterior a la de nuestra iniciación en el mundo del tabaco, nos regimos por nuestro muy particular gusto estético casi sin pensar en el origen de la misma, pensamiento contrario al precepto purista que indica que una pipa de marca o mejor aún, de “buena marca” asegura una excelente fumada. Ofrezco mis más sinceras disculpas a la comunidad pero les confirmo que al Sultán y a mi, -¡Nos Vale!-
La marca es importante, pero no garantiza un buen desempeño. Ciertamente en la mayoría de los casos lo más que proporciona es la certidumbre de que estamos eligiendo con cierta certeza, pero nada más.
Cordiales saludos, un Abrezo y mejores humos.
Chuck.